Dance Marketing

“Dance Marketing” significa Música, escenografías, baile en un lugar público. Estos tres elementos, conjugados en un sólo lugar, son una excelente estrategia de marketing que puede atraer e impactar en pocos minutos.
El “Dance Marketing” entra dentro del marco de las estrategias y acciones de street marketing o marketing de guerrilla, con la diferencia que el encuentro o contacto con el consumidor es a través del rimo, el baile y la música, con el objetivo de generar una experiencia de marca única y cercana, añadiendo el “factor sorpresa” como ingrediente adicional.
Este tipo de acciones cuentan con alto grado de intensidad, que en muchas ocasiones incluye la participación de los consumidores como parte de la propia experiencia, generando un estado de complicidad y un shock de emoción positiva, parte central del objetivo de estas estrategias.
A la vez sirve para una recordación de marca efectiva.
En medio de un bombardeo de estímulos, el consumidor que se ve envuelto en una experiencia sensorial y rítmica como ésta, difícilmente pueda olvidar el producto o firma que lo invita a ser parte de la inolvidable circunstancia.
Ya sea en un punto de venta o en lugares muy transitados de las grandes urbes –donde el éxito de la acción es mucho mayor porque el efecto sorpresa detiene aunque sea por unos minutos el vértigo de la ciudad- la técnica convierte al espacio en cuestión en un verdadero escenario, generando una experiencia positiva, alegre y divertida, ya sean centros comerciales, supermercados, estaciones de metro, trenes, calles o parques.
El Dance Marketing invita a través de coreografías a que los consumidores vivan un verdadero “spot” publicitario, en vivo y en directo.
Aunque pueda parecer un concepto novedoso, este tipo de estrategias publicitarias viene siendo utilizado en muchos países del todo el mundo, produciendo una revolución mediática a cada nuevo lugar donde llega.
Recientemente, el fenómeno alcanzó a los españoles.
En la ciudad de Alcarcón, próxima a Madrid, la firma sueca IKEA convocó a la atención mediática luego de romper la monotonía de una jornada común y corriente: bailarines camuflados como guardias y cajeras, bailan al son de Mamma Mia –el clásico de ABBA- para sorpresa de los clientes, que reaccionan entre la alegría y el impacto de no entender qué sucede.
El espectáculo puede durar sólo algunos minutos, pero es tiempo suficiente como para atraer a un mayor número de clientela, cambiarles el ánimo y como mínimo generarles un buen recuerdo, sin contar la predisposición que puede generarles para hacer compras.
Otra que utilizó la técnica en Europa es McDonald’s, pero a través del “Beatbox“, que es la habilidad de imitar sonidos con la boca que siguen el ritmo del rap.
En varias tiendas del viejo continente, los clientes eran sorprendidos con espontáneas sesiones de Beatbox, también reflejadas en varios spots de tv.
Entre los clásicos que utilizaron el dance marketing se encuentra la inolvidable acción de la compañía telefónica alemana T-Mobile en un metro de Liverpool.
Todo empieza cuando después de un anuncio de partida de un tren empieza a sonar la música: las canciones van cambiando y cada vez más personas se unen en una gran performance que impresionó a los presentes y que requirió 8 semanas de planificación, para tener lugar en la hora pico de la ciudad británica.
Vale aclarar que en Youtube lleva más de 15 millones de vistas.
En marzo de este año, los pasajeros de la estación central de trenes de Antwerp, en Bélgica, fueron sorprendidos a las 8 am con un montaje musical donde comenzaron a aparecer poco a poco por las puertas y escaleras de la estación unos 200 bailarines (personas comunes y corrientes que solo ensayaron 2 días) y ante los desconcertados pasajeros comenzaron a bailar al ritmo de la canción “DO, RE, MI” , de la inolvidable película “The Sound of Music” (La novicia rebelde).
La impactante escena, que tuvo lugar ante la atónita mirada de los pasajeros, lleva más de 10 millones de vistas en Youtube y fue en el marco de la promoción de un programa de televisión belga, donde buscaban a una actriz para protagonizar la comedia musical que Julie Andrews hizo mundialmente famosa.
También en marzo, el Piccadilly Circus se vio revolucionado por la presencia de 100 hermosas mujeres que pararon el tráfico coreografiando el “leggy dance” que la cantante Beyoncé baila en el video de su tema “Single Ladies”; en este caso, la acción tuvo como objetivo la firma Trident anunciara el sponsoreo oficial de la presentación que la cantante hará en el Reino Unido este mes.
Clarisa Herrera








