Se juega un nuevo superclásico del básquet argentino

Tras la batalla campal desatada en el último partido jugado en 2008, Peñarol y Quilmes vuelven a enfrentarse en Mar del Plata y con ambas hinchadas, cuando muchos sugerían que se juegue a puertas cerradas.
Así como Boca y River protagonizan el partido más importante del fútbol argentino, en la Liga Nacional de Básquet son dueños de la atención los dos principales clubes de Mar del Plata, hablamos de Peñarol y Quilmes.
Hoy, desde las 22 horas, estarán jugando en el Polideportivo de la ciudad balnearia el encuentro postergado de la 10º fecha, el cual en su momento no se realizó por dudas en la seguridad tras los incidentes que tuvieron lugar en el último encuentro entre ambos.
El mismo se desarrolló el pasado 7 de noviembre en la ciudad de Olavarría, ya que el estadio marplatense se encontraba en refacciones de cara a lo que sería la Final de la Copa Davis de tenis.
Aquella vez, tras el final del encuentro, ganado 102-95 por Quilmes, aunque la paternidad le pertenezca a Peñarol, se armó una verdadera batalla, que incluyó jugadores, entrenadores, policía, dirigentes e hinchas.
La pelea desatada en el superclásico entre Peñarol y Quilmes:
La violencia fue tal que algunos jugadores, como Pablo Gil, terminaron noqueados, con dientes flojos y distintas lesiones que debieron ser atendidas por médicos pasados los días del encuentro. La policía debió arrojar balas de goma a las tribunas, pero no supo controlar a los violentos pese a los 120 efectivos que se contrataron ese día para mantener la calma.
Después de varias idas y vueltas, donde distintas posturas analizaron de que manera disputar el encuentro, finalmente se decidió que sea esta noche y con gente de ambos equipos. El candidato a quedarse con la victoria es el milrayitas, que llega pisandole los talones al puntero Atenas, mientras que el cervecero viene de perder los últimos dos encuentros y su principal objetivo es clasificar a los playoffs.
Foto: Olé








Claudio
Martes 10 de Febrero 6:22 pmQué partido ese. Qué final. Los de peña hacían las veces de local (NO se olviden) y por eso entraron un par de trapos del tricolor (connivencia dirigencial, como siempre). Cuando terminaba un cuarto lo mostraban y los guardaban enseguida. Así fue toda la noche. Por si fuera poco, Quilmes ganaba y eso significa que ellos (acostumbrados a imponerse) no dejen que el cervecero festeje la gran tarea hecha en el parqué.
Recordemos, dato que a más de un “periodista serio” se le pasó, se le pasa y se le pasará: en el polideportivo siempre tras la victoria, los de peña bajaban al parqué (fueran locales o visitantes). Incitaban a la parcialidad del cervecero y se iban tranquilos. Allí el tribunal de disciplina no decía nada. Bajaron algunos hinchas de Quilmes y sí, aplicaron el reglamento. Raro, cómo mínimo.
Pero, como se observa en el video, los locales tiraban carteles, sillas, el banco de suplentes, todo. De hecho, cuando los del tricolor estaban afuera la policía seguía disparando balas de goma. Es decir, que ellos estaban dispuestos a pelearse con cualquiera…
El duelo entre los equipos pasó de ser un simple partido a un enfrentamiento. El clásico se juega todos los días, no hace falta que la AdC o quien sea lo dispongan en un fixture. Y como pasó en Olavarría, lo gana Quilmes, en todos los ámbitos…